BLOCKCHAIN E INTELIGENCIA ARTIFICIAL CONTRA LA CORRUPCIÓN: POSIBILIDADES Y LIMITACIONES

Odoo CMS- Imagen simple flotante

Existe un gran optimismo a nivel internacional por las posibilidades que las nuevas tecnologías de la información ofrecen para potenciar la calidad, la velocidad, el alcance y, sobre todo, la integridad y transparencia de los servicios del gobierno. Nuevas tecnologías, como el uso de la inteligencia artificial y blockchain, son las nuevas promesas para el desarrollo de las capacidades de los gobiernos para ofrecer mejores servicios y, específicamente, para combatir la corrupción. Desde hace ya algún tiempo muchas de las acciones administrativas de los gobiernos producen un rastro digital que queda almacenado en bases de datos. Esto ofrece un promisorio punto de partida para la utilización de datos con nuevas tecnologías que logren explotar su potencial real, por ejemplo, en la prevención de la corrupción.

El brasileño Haroldo V. Ribeiro, de la Universidad de Maringá, publicó a principios de este año una investigación que concluye que la corrupción se organiza en redes de pequeños grupos que rara vez rebasan los ocho individuos, y que estas redes suelen tener un nodo de intercambio de información y cierta estructura modular. Ribeiro estima que este estudio sobre las estructuras dinámicas de las redes de corrupción puede ser útil para predecir patrones que puedan prevenirla. Félix J. López-Iturriaga, de la Universidad de Valladolid, creó un modelo electrónico basado en el funcionamiento de las redes neuronales del cerebro, que puede calcular la probabilidad de corrupción en una comunidad, así como las variables que la favorecen, lo que en los hechos representa un sistema de alarma sobre corrupción, antes de que se presente.

Una de las herramientas de tecnologías de la información de las que más se ha hablado por su potencial para ayudar al combate a la corrupción, es blockchain. La tecnología blockchain permite trazar el historial de una transacción con absoluta transparencia y de forma segura, y ha sido mencionada como una posible solución a la corrupción en las compras gubernamentales, entre otras aplicaciones.

Carlos Santiso, director de Práctica Gubernamental del Banco de Desarrollo de América Latina, en un artículo publicado en la Stanford Social Innovation Review para combatir la corrupción: en primer lugar, en la verificación de identidad. Blockchain podría ayudar a contar con registros digitales de identidad de la población seguros e inviolables, limitando en el futuro la posibilidad de fraudes y el lavado de dinero. En segundo lugar, blockchain podría ser muy útil en el ordenamiento del registro patrimonial, en específico para lo relacionado al historial de la cadena de custodia y propiedad de bienes inmuebles, así como de registros catastrales. Finalmente, las características de blockchain pueden ser utilizadas para dar un seguimiento más seguro y transparente de las compras gubernamentales, debido a su capacidad de crear registros inviolables de todas las transacciones que involucran un proceso de licitación o compras públicas.

Sin embargo, es importante tomar en cuenta que la posible utilidad de tecnologías como blockchain para combatir la corrupción, descansa en la fortaleza de las instituciones existentes. Blockchain, como cualquier otro sistema que usa bases de datos, entrega basura si es alimentado con basura; si un país no cuenta con registros y fuentes de datos públicos robustos, los posibles beneficios de las tecnologías de información se verán necesariamente limitados. Paradójicamente, dice Santiso, los países que podrían beneficiarse más del uso de blockchain en el combate a la corrupción, son los que tendrían más problemas para implementarlo, por su debilidad institucional.

Si bien las tecnologías de la información tienen un gran potencial para fortalecer el combate a la corrupción, es importante tomar en cuenta de que cualquier innovación que podamos hacer tendrá que hacerse sobre bases que actualmente no son muy firmes. Mucha de la información que tenemos está mal recolectada –está “sucia”–, se encuentra subutilizada en sistemas “tontos”, o bien está oculta en almacenes –silos– de información aislados que impiden una comunicación productiva con otras bases de datos y sistemas. Otro impedimento para el uso de blockchain para el combate a la corrupción, es que en México no contamos con una cédula única de identidad, lo cual ha facilitado el robo de identidad, el lavado de dinero, el registro de empresas fantasma y ha dificultado la identificación de beneficiarios finales.

El uso de tecnologías de información no representa una solución fácil a problemas complejos; su uso tampoco va a solventar de golpe rezagos institucionales que llevamos arrastrando desde hace décadas. Por ello es importante que si queremos aprovechar esas tecnologías, construyamos desde ya las condiciones institucionales que nos permitan aprovechar estos avances tecnológicos para mejorar la calidad y la integridad de los servicios públicos.


Fuente: El Financiero

Compartir

                                                                                                                         ¡Suscríbete a nuestro newsletter y entérate de todas las noticias en Materia de PLD/FT!

Suscribir