CORRUPCIÓN, EL LÍMITE PARA LA CALIFICACIÓN DE MÉXICO POR AÑOS

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La corrupción y la debilidad en el respeto a la ley son los factores que por años han limitado la posibilidad de mejorar la calificación de México, aseguró el analista soberano de Moody’s, Jaime Reusche.

La corrupción es un problema que ni en México ni en el resto del mundo se ha resuelto en poco tiempo, sostuvo. “Tiene que ver con mejorar el Poder Judicial, el sistema de justicia, con el gasto público, con garantizar la transparencia en las finanzas públicas y en decisiones de gobierno. Es un problema bastante complejo, y quien diga que lo resolverá en el corto plazo tal vez no entiende las cuestiones de fondo. Ganarle terreno a la corrupción tomará años, más de un solo gobierno”.

En conferencia desde Nueva York, tras cambiar a Negativa la perspectiva de nota para México, sostuvo que la claridad y certeza en la dirección de las políticas públicas habían sido por años el contrapeso a las grandes debilidades del soberano.

Estas debilidades, dijo, son el nivel de corrupción, la deficiencia en el respeto al Estado de Derecho, la informalidad y el bajo nivel de educación.

Pero, en los últimos meses ha quedado claro que la “calidad institucional se empieza a ver más débil respecto a la solidez de sus pares”.

Entre los países que tienen la misma calificación de México, “A3”, se encuentran Perú,  Latvia y  Malasia. El analista indicó que cuando un emisor recibe esta nota evidencia que tiene un historial probado de responsabilidad macrofiscal, de prudencia en el manejo de sus políticas.

Anticipó que pasarán entre 12 y 18 meses antes de que Moody’s realice una acción de calificación, pues “el sólido punto de partida fiscal que heredó el gobierno de la administración pasada y la deuda estable, aún con una economía que no crecía a tasas dinámicas”, otorgan cierta resistencia a choques externos e internos.

Aranceles, un golpe más

Reusche admitió que la inminente aplicación de aranceles a los productos mexicanos, dirigida desde Estados Unidos, restará dinamismo al PIB, pero descartó que pueda provocar un escenario recesivo.

Incluso en el peor de los ambientes, donde se escalone el arancel hasta el techo máximo fijado por Donald Trump, de 25%, la economía mexicana continuará creciendo, aunque podría promediar en menos de 1% este mismo año, anticipó.

“Hay elementos claros de desaceleración en la economía, riesgos externos importantes como: menor crecimiento de Estados Unidos o que el precio del petróleo siga la tendencia a la baja, lo que hará bastante difícil a México llegar a una expansión de 4% como la que anticipa el presidente de México”.

El analista advirtió que entre los factores de preocupación que pesaron está que “no hay mucha claridad sobre cómo se resolverán las necesidades financieras de Pemex”.

Dijo que los inversionistas perdieron confianza en la petrolera, pues el plan operativo propuesto, que incluye la idea de invertir en refinerías en lugar de aprovechar los elementos bajo las reformas que le permitían asociarse con el sector privado,  no les convence.

Ante esta pérdida de confianza, Pemex se vio orillado a recibir recursos del gobierno, lo que por ahora no compromete a las finanzas públicas, pero es un factor de riesgo, porque puede persistir en el tiempo.

Fuente: El Economista

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