CUMPLIR EN BENEFICIO DE TODOS: COMBATIENDO LA CORRUPCIÓN EN MÉXICO

Un sector empresarial transparente y ético es esencial para impulsar el desarrollo de México. En alianza con las autoridades, podemos generar una cultura de legalidad en beneficio de todos.

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Un sector empresarial transparente y ético es esencial para impulsar el desarrollo de México. Operar en un marco de legalidad y respeto al Estado de Derecho, en cumplimiento con las normativas nacionales e internacionales vigentes e implementando las mejores prácticas globales -elemento que permea desde las grandes empresas hacia las PyMEs-, es esencial para promover la formalidad, la innovación, la sustentabilidad, y ambientes laborales incluyentes y diversos, entre muchos otros beneficios.

De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción, elaborado por la organización civil global Transparencia Internacional, en los últimos años, la posición de México en el ranking de corrupción a nivel mundial ha descendido. Mientras en 2015, obtuvo una calificación de 31 puntos (lugar 111 de una lista de 180 países), en 2018, obtuvo 28 puntos, cayendo 27 lugares en esta lista para llegar a la posición 138.

Esta puntuación ha situado a nuestro país como el más corrupto entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del G-20, junto con Rusia, según la organización Transparencia Mexicana.

La corrupción tiene un alto costo para todos los mexicanos. El informe “Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe”, publicado en 2017 por Transparencia Internacional, señala que México cuenta con un alto índice de corrupción en la prestación de servicios públicos, particularmente en el caso de escuelas, atención de la salud y documentación personal.

El costo derivado la corrupción por contacto con autoridades de seguridad pública, así como por trámites vehiculares, de educación pública o registro civil, a lo largo de 2017, fue de 7,218 millones de pesos, equivalente a 2,273 pesos promedio por persona afectada y a 0.4% del PIB, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Para México, debe ser muy claro que combatir prácticas de corrupción genera beneficios como: atracción del talento adecuado; incremento de la productividad; mayor alineación y compromiso; y atracción a los inversionistas.

Para nuestras empresas, es preferible perder una oportunidad de negocio a incurrir en actos de corrupción; el compromiso de las empresas y cada actor involucrado -colaboradores, proveedores, clientes-, contribuye a construir círculos virtuosos a favor del desarrollo de México.

¿Cómo podemos garantizarlo?

Las empresas pueden garantizar su cumplimiento con todos los marcos normativos a través de la suscripción a estrictos códigos de conducta, creación y fortalecimiento del área de cumplimiento, capacitación y verificación de las normas bajo las que operan sus proveedores, campañas permanentes a favor del cumplimiento en los espacios de trabajo, y una eficaz colaboración y transparencia frente a las autoridades.

El compromiso debe de ser de doble vía. Para que el entorno empresarial avance en esta dirección, se necesitan instituciones públicas fuertes, transparentes y que den certidumbre a las operaciones de los negocios con reglas claras.

México tiene el potencial de transformarse y obtener grandes beneficios al cerrar la puerta a la corrupción. En este sentido, el rol clave de las empresas es fomentar internamente, así como en su cadena de valor, más y mejores prácticas de integridad y transparencia que mejorarán su desempeño de negocio, reducirán gastos de operación e incrementarán su rentabilidad.

Fuente: Forbes 


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