DESCONTROL EN CRÉDITOS DE NÓMINA

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Suplantación de identidad fue el factor por el cual defraudaron a trabajadores de la SEP, por parte de asesores de crédito, que actuando a nombre de algunas sofomes otorgaron créditos sin que los supuestos beneficiarios tuvieran conocimiento del mismo. El problema no es menor, ya que el trabajador defraudado ahora está obligado a pagar hasta 200,000 pesos por un crédito que no solicitó.

Lo cierto es que este hecho refleja el descontrol que existe en el crédito de nómina. hoy en día, las financieras no pueden controlar a su fuerza de ventas porque si no colocan el crédito en una financiera “ya lo colocará en otra”. En realidad, quien tiene el poder son los brókeres y los asesores independientes que pueden colocar cartera en cualquier financiera.

También están las sofomes que, sin importar las pérdidas esperadas por los incumplimientos de los clientes, deciden apostar por el volumen y cubrir las pérdidas con “flujo”, buscando estrategias agresivas con políticas de crédito laxas.

Este problema nos remite al inicio de la crisis subprime, donde cualquier persona podía pedir un crédito hipotecario prácticamente sin requisitos, o también a la crisis causada por el descontrol de los agentes de las afores.

Los promotores de crédito de nómina siempre encontrarán una financiera dispuesta a dar un crédito, aun sabiendo que el cliente se quedará sin capacidad de pago. Incluso, colocarán el crédito en varias financieras, instalándose; es decir, cuando la dependencia inicia los descuentos de nómina, en la más afortunada o la que tiene mejores contactos y las otras no recibirán nada.

Es ahí donde el promotor se convierte en “multimarca”, y una vez que incumplen los clientes, el promotor no tiene ninguna responsabilidad, ocasionando que las financieras carezcan de solvencia para pagar sus deudas, lo cual generará una crisis.

Ya la Condusef pidió a la SEP que no se hagan descuentos vía nómina por fraudes, pero ¿eso no va a causar un problema mayor?, ahora las financieras deberán afrontar las pérdidas que esto les va a ocasionar, mientras se determina en cuáles existían controles suficientes para evitar el fraude y para esto, podría pasar un largo trecho, ocasionando que algunas financieras, no tan sólidas o con problemas de concentración en ciertas dependencias, tengan problemas de flujo que a la postre redundarán en incumplimiento a sus fondeadores.

Y aunque las tasas que se cobran son muy altas e incluso pueden sobrepasar 100% anual, no existe defensa para un crédito mal dado, ya que la pérdida prácticamente es de 100%, al no existir ninguna garantía.

Lo cierto es que la Condusef podría multarlas, ya sea por falta de controles de seguridad, expedientes incompletos o por prácticas comerciales incorrectas. Después de todo, está demostrado que las financieras más “agresivas” comercialmente tienden a ser las de políticas de crédito más laxas.

En este contexto, el Comité de Riesgos del IMEF considera que las actuales medidas no generan los incentivos adecuados para corregir el problema. Si una financiera establece mayores controles para otorgar un crédito, estará corriendo el riesgo de que sus promotores “multimarca” decidan colocar créditos en otra financiera que se vuelva más laxa o pague mejores comisiones, incentivando con ello un relajamiento de las políticas para evitar quedar fuera de mercado.

Por otro lado, los clientes carecen de defensa al estar expuestos a muchas formas de delincuencia. Algunos son engañados, otros sobreendeudados y suplantados, además de los que les cobran comisiones no autorizadas. Todo lo anterior sin que las sofomes que se dedican a créditos de nómina estén enteradas de la actuación de su “fuerza de ventas”.

Por ello, el IMEF urge a establecer medidas adecuadas que desincentiven las prácticas fraudulentas en los créditos de nómina y considerar algún tipo de certificación de los promotores de crédito, así como evaluar la posibilidad de establecer alguna regulación “pareja” al respecto.

Por último, surge la pregunta, ¿dónde está la regulación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores? Es una pregunta difícil de contestar, ya que al menos dos de las nueve sofomes implicadas en el fraude de la SEP, cuyo mercado principal es el magisterio, están reguladas y reciben periódicamente la supervisión de las autoridades. Sin embargo, por lo menos la evidencia lo muestra, las empresas carecieron de controles para evitar los fraudes causados a los maestros. Si esto pasó en las financieras reguladas, ¿qué estará pasando en las no reguladas? Allí debe estar la base del iceberg.

Fuente: El Economista

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