ESTÁNDARES INTERNACIONALES APUNTAN A LA COOPERACIÓN MUTUA EN LA LUCHA ANTILAVADO

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Dado al alcance global de delitos como el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo se hace imperativa la cooperación mundial, así como la aplicación de herramientas integrales, para luchar contra estos crímenes. De allí que actualmente existan estándares internacionales para ello.

Estas condiciones, que deben ser promovidas y aseguradas por los gobiernos, apuntan a aumentar la conciencia en sectores públicos y privados sobre los efectos adversos del blanqueo de capitales y a proporcionar instrumentos legales y/o reglamentarios que requieran las autoridades encargadas de combatirlos.

Mundialmente, tales instrumentos incluyen legislaciones que tipifican a la legitimación de capitales como delito; facultades para que los organismos competentes puedan investigar, localizar, embargar y confiscar activos procedentes de actividades ilícitas; y sistemas para el intercambio de información con agencias similares de otros países, entre otros instrumentos.

Para estos programas desarrollados por los distintos Estados, es considerado como un aspecto clave para la prevención del lavado de activos la inclusión de todos los actores relevantes para la puesta en marcha de programas nacionales de lucha contra el blanqueo.

A ello se suma el seguimiento y evaluación de los sistemas preventivos de los países contrastándolos con estándares internacionales. Y es en ese marco donde entran en juego las evaluaciones mutuas conducidas por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y los organismos regionales adheridos a él; además de las apreciaciones desarrolladas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

PATRONES A SEGUIR

En abril de 1990, el GAFI publicó un informe que contiene un conjunto de 40 recomendaciones, que proporcionan un amplio plan de medidas necesarias para luchar contra este delito y en octubre de 2001, publicó nueve recomendaciones especiales para hacer frente al financiamiento terrorista.

Las 40+9 Recomendaciones, como se le conoció posteriormente, proporcionan un esquema de medidas ampliadas, global y coherente para combatir ambos crímenes. Estas sugerencias han sido reconocidas por el FMI y el Banco Mundial como los estándares internacionales que deben aplicarse. Para febrero del 2012, éstas fueron revisadas y desde entonces volvieron a ser solo 40.

El GAFI reconoce que los países tienen sistemas legales y financieros diferentes y que no todos pueden tomar medidas idénticas para alcanzar el objetivo común. Por ello, las recomendaciones establecen patrones mínimos de acuerdo a las circunstancias particulares y esquemas constitucionales de cada país, así como también los estándares que deben implementarse en los sistemas penales y normativos, las medidas preventivas que deben incorporar las instituciones financieras, otras profesiones y actividades, junto con la cooperación internacional.

En diciembre de 2000 fue creado el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (GAFILAT), organismo intergubernamental de base regional que agrupa a los países de América del Sur, Centroamérica y América de Norte para prevenir estos crímenes, a través del compromiso de mejora continua de las políticas nacionales contra ambos delitos y la profundización de los distintos mecanismos de cooperación entre los países miembros.

GAFILAT fue creado a semejanza del GAFI, por lo que se adhiere a las 40 recomendaciones y prevé el desarrollo de propuestas propias de mejora de las políticas nacionales para luchar contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.

A su vez, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha formulado unas directrices para sus 37 países miembros y para los distintos operadores (bancos, aseguradores, profesionales, etc), a través del Grupo de Acción Financiera Internacional.

Mientras que, por otro lado, la Unión Europea ha aprobado la Directiva 849/2015 que vincula jurídicamente (a diferencia de las recomendaciones del GAFI) a todos los Estados miembros. Por lo tanto, existe la misma regulación en los 28 países que integran el bloque europeo pese a que, formalmente, cada nación apruebe una norma específica.

IMPORTANCIA DE CUMPLIR

Es importante para los sujetos obligados puesto que evita cuantiosas sanciones y, sobre todo, malos efectos publicitarios o reputacionales tanto con la clientela como con las autoridades.

El cumplimiento de estos estándares también es de importancia para operaciones que quieren realizar las personas naturales, tales como la apertura de una cuenta bancaria o la adquisición de una vivienda, sobre todo cuando participan no residentes o los fondos proceden del exterior.

¿QUÉ PASA SI NO CUMPLE?

Pese a que el GAFI no tiene facultades para imponer multas o sanciones contra las 34 naciones que le componen por el incumplimiento de sus normas, en 1996 inauguró una política para tratar con los países que no cumplen con sus recomendaciones, que describe como “un enfoque graduado dirigido a mejorar la presión ejercida por los países del grupo”.

Allí, el organismo obliga al territorio a entregar en las reuniones plenarias un informe sobre el progreso realizado y le otorga facultades al grupo para realizar una visita con una misión de alto nivel, así como emitir una declaración pidiendo a las instituciones financieras que presten especial atención a las relaciones y transacciones comerciales con personas, compañías e instituciones financieras domiciliadas en el miembro que haya incumplido. Pudiendo incluso suspender la membresía del país en cuestión.

 

También durante años, el GAFI participó en la iniciativa de identificar a los “Países y Territorios No Cooperadores” (NCCT, Non-Cooperative Countries and Territories) en la lucha global contra el lavado de dinero. Elaboró un proceso para identificar los puntos débiles críticos en los sistemas de antilavado de dinero de determinadas jurisdicciones que obstruyen la cooperación internacional en esta área.

De especial importancia fue la elaboración, desde el año 2000, de listas en que se recogían los países y territorios no cooperantes en la lucha contra el blanqueo de capitales. El objetivo de la publicación de las listas fue estimular a que los países que no son miembros del GAFI, y cuyas provisiones contra el lavado de dinero son insuficientes, pongan en vigencia nuevas leyes y medidas contra el blanqueo.

Evidenciando que, aunque la evaluación mutua internacional es de gran importancia para conocer dónde se encuentra ubicado cada región con respecto a la implementación de estos estándares globales, lo realmente peligroso es que no existiera voluntad de algún gobierno para concretar el proceso de prevención de blanqueo de capitales y financiamiento al terrorismo.

Fuente: Antilavado

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