SE LE SOLTÓ EL TIGRE A AMLO Y HERRERA

na crisis económica de características incuantificables está a la vuelta de la esquina.

Una crisis económica de características incuantificables está a la vuelta de la esquina. El desplome de los mercados financieros, por la rápida propagación del Covid-19, ha puesto a temblar a los inversionistas globales y ha enfilado al mundo hacia una recesión. 

La crisis que se cierne, si bien es mundial, pegará más o menos fuerte a cada país dependiendo de qué tan sólida esté su economía y cuánto tiempo se tarde en reaccionar. 

En México, como se dice coloquialmente, nos agarró con los “dedos en la puerta”. La economía del país está debilitada por la falta de inversión privada que ocasionaron algunas de las políticas públicas y acciones de gobierno emprendidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, en mayor medida, y en menor medida por los choques externos. 

Esta coyuntura me recuerda la frase que Andrés Manuel esbozó hace exactamente dos años, en la clausura de una Convención Bancaria, para todos los que tuvieran la intención de cometer un fraude. “Si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy a Palenque. El que suelte el tigre, que lo amarre, yo ya no voy a estar deteniendo a la gente”, expresó. 

López Obrador ganó con una amplia ventaja y el “tigre” no se soltó. Lo había traído bien “amarrado” pese a algunas microcrisis que le han explotado como las del desabasto de gasolinas y medicinas. Y, más recientemente, las marchas feministas. 

El “tigre”, sin embargo, saltó desde el exterior con la crisis de salud –que ya se convirtió en financiera– del coronavirus. El presidente de México se rehúsa a verlo así, pero el felino ya está en su espalda y amenaza con darle un zarpazo demoledor. 

Basta con darse una vuelta por la Convención Bancaria, donde esta semana se reúnen los empresarios y directores más importantes del sector financiero, para darse cuenta que la crisis puede ser del tamaño de la que tuvimos hace 11 años con las hipotecas subprime, o incluso peor. 

Ayer hablé con el líder de los banqueros y con al menos cinco directores de grandes instituciones financieras nacionales y extranjeras, así como con un subgobernador del Banco de México, y todos coinciden: “la situación es muy delicada”; “tenemos que actuar rápido”; “viene una crisis”. 

El secretario de Hacienda está ahora en la Convención de banqueros de Acapulco. Desde acá y a través de llamadas y mensajes fue que se acordó que la Comisión de Cambios que integran Hacienda y Banxico pusiera a disposición de los inversionistas un programa de coberturas cambiarias por un total de 2 mil millones de dólares para intentar evitar que el peso mexicano se desbarranque aún más (ayer el dólar se cotizó hasta en 22.6 pesos)

La medida, sin bien es un paliativo para el tipo de cambio, luce como insuficiente, de acuerdo con varios de los entrevistados. ¿Qué debe de hacer entonces el secretario de Hacienda, Arturo Herrera? Simple: “agarrar el toro por los cuernos” y desligarse de la mala imagen con la que ya ven en el exterior al presidente López Obrador por sus arrebatos, ocurrencias e irresponsabilidades frente al brote del coronavirus. 

Ayer, en su discurso inaugural, el secretario de Hacienda habló sin cortapisas del impacto global a las economías por la propagación del Covid-19. “Va a haber un impacto en la economía, aún en el escenario más favorable. Debemos trabajar en escenarios someros y cada quien debe hacer su parte”, dijo refiriéndose a la iniciativa privada y al Banco de México. 

La parte más importante, empero, le toca al gobierno. Lo primero que tiene que hacer Herrera es desligarse del discurso antimercado que tiene el presidente López Obrador. Segundo: debe quitarle la batuta del sector energético a una de las funcionarias más rígidas e inexpertas del gabinete: Rocío Nahle, para tratar de enviar un mensaje de confianza a la inversión; y a uno de los funcionarios más ricos y fifís: Manuel Bartlett. 

La fábula de la crisis económica de 1994, en la que el ex presidente Ernesto Zedillo le reclama a su antecesor, Carlos Salinas, por haberle dejado la economía mexicana “prendida de alfileres”, deberá de servirle de experiencia al secretario de Hacienda y a AMLO, cuya Cuarta Transformación está “prendida de alfileres”.

A ver qué discurso da hoy Andrés Manuel López Obrador en la clausura de la Convención Bancaria, frente al sector financiero y empresarial, quienes le imploran que se comporte a la altura de las circunstancias: como un Presidente, un jefe de Estado, ya no digamos como un estadista. 

Hoy México depende, en buena parte, de dos hombres: AMLO y Herrera. Si el segundo no se decide a domar al “tigre”, este va a terminar despedazando a la 4T y a la economía. 

Posdata

“Nos vamos a ver aquí dentro de un año, van a marchar mejor las cosas, vamos a poder venir a decir que ya está creciendo más la economía (...) les vamos a poder decir que se está fortaleciendo el peso (...) vamos a venir a decir que hay más crecimiento, más bienestar (...) y algo que vamos a lograr también pronto que haya paz, que haya tranquilidad”: Andrés Manuel López Obrador hace un año, en la Convención Bancaria. 

Fuente: El Universal