USO DE EFECTIVO CRECE, EN PARTE, POR LA REFORMA FISCAL DEL 2014

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Contrario a lo que se espera, el uso del efectivo ha crecido de forma acelerada en los últimos cuatro años en México, revela el noveno Reporte de Inclusión Financiera 2018 elaborado y difundido por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Ahí, se precisa que el saldo de billetes y monedas como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) registró una tasa de crecimiento media anual, de diciembre del 2010 a diciembre del 2017, de 5 por ciento.

De esta forma, mientras el saldo de billetes y monedas como porcentaje del PIB era de alrededor de 60% en el 2014, al cierre del 2017 era de casi 70 por ciento.

“Después del primer trimestre del 2014, el crecimiento del saldo de billetes y monedas en poder del público se aceleró. Dicho cambio en tendencias coincide con la aplicación de la reforma fiscal, que pudo haber incidido en la conveniencia de usar efectivo”, detalla.

La reforma fiscal de ese año considera la aplicación de un monto máximo de deducciones personales sobre el Impuesto sobre la Renta (ISR) de personas físicas, lo que genera una percepción de mayor fiscalización.

En contraparte, añade el informe, aunque el monto de las transferencias realizadas por medios electrónicos (por Internet o por teléfono) creció 11% del 2010 al 2017, con una tasa de crecimiento media anual de 2%, disminuye como porcentaje del PIB en 8%, que significó una caída de 15 puntos porcentuales al pasar de 176% a 161 por ciento.

El próximo gobierno que entra en funciones a partir del 1 de diciembre tiene entre sus planes combatir el uso del efectivo que, sin embargo, utiliza hoy, de acuerdo con el Banco de México, 95% de la población. Los bancos también se han dicho dispuestos a apoyar este planteamiento.

“La creciente importancia del uso del efectivo en comparación con las transferencias realizadas por medios electrónicos refleja la persistente popularidad del efectivo para realizar transacciones”, menciona el reporte de la CNBV.

En el documento, la comisión hace referencia a un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad, en el que resaltan los beneficios de reducir el uso de efectivo, como los menores costos de transacción, mejor registro de actividades comerciales, incremento de ingresos fiscales, aumento del ahorro privado y la reducción de operaciones financieras ilícitas e informales, entre otros.

“La reducción de efectivo no significa su desaparición, dado que es un instrumento de pago necesario en situaciones donde el costo de transacción utilizando medios electrónicos es más alto que el importe del pago. Sin embargo, se debe acelerar la transición del efectivo hacia los medios de pago electrónico”, expone.

Crecen tarjetas, pero no se usan todas

En el Reporte de Inclusión Financiera 2018, la CNBV menciona que las tarjetas de débito y crédito, como instrumentos de pago que permiten a los individuos reducir el uso de efectivo, han crecido de forma importante en número, sin embargo, son subutilizadas.

Precisa que el número de tarjetas de débito emitidas ha pasado de 75 millones a 145 millones de diciembre del 2010 a diciembre del 2017, pero de ese total, en promedio sólo 44% es utilizado.

“Esta proporción ha mostrado pocas variaciones a lo largo del periodo bajo estudio”.

En tanto, las tarjetas de crédito emitidas han pasado en igual periodo de 22 millones a 33 millones, aunque aquí se observa una proporción mayor de utilización en comparación con las tarjetas de débito, toda vez que dos de cada tres son utilizadas. “El número de tarjetas de crédito utilizadas ha crecido de 15 millones a 23 millones”.

El reporte sentencia que México se encuentra rezagado en el número de tarjetas de débito y crédito, así como en su uso, en comparación con economías emergentes y avanzadas, pues de acuerdo con el Libro Rojo del Banco de Pagos Internacionales , durante el 2016 en México había dos tarjetas transaccionales por adulto.

Fuente: El Economista

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