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¿Cómo diseñar mitigantes efectivos?




Antes de poder establecer un proceso para la determinación de mitigantes efectivos, debemos comprender su definición, las disposiciones de carácter general nos indican:


“los mitigantes son todas las políticas y procedimientos implementados de cada entidad que contribuyen a administrar y disminuir la exposición a los Riesgos identificados en la metodología de enfoque basado en riesgos”.

Con base a lo anterior podemos decir que los mitigantes serán todas las políticas, criterios, medidas y procedimientos internos que adopta cada entidad con el fin de disminuir, más no evitar, los riesgos de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo a los que se encuentra expuesta.


Por otra parte, es importante considerar que todas las entidades tienen mitigantes preestablecidos, dado que la normativa en PLD/FT contribuye a que las entidades no sean utilizadas para algún fin ilícito, sin embargo, hemos detectado que la dificultad que se presenta radica cuando no es posible determinar qué tan efectivos son, ya que las DGC solo indican que es necesario su identificación y la determinación de efectividad, pero no precisa el método para realizar este proceso, no obstante, la guía para la elaboración de una metodología de evaluación de riesgos en materia de prevención de operaciones con recursos de procedencia ilícita y financiamiento al terrorismo, menciona:


a fin de determinar el efecto que los Mitigantes tendrán sobre la calificación o valoración de Riesgos del Sujeto Supervisado, se deberá considerar no solo su existencia en el Manual de Cumplimiento o en cualquier otro manual, sino también la efectividad en la aplicación de dichos Mitigantes, tomando en cuenta factores como la periodicidad, el nivel de automatización, entre otros”

Dado lo anterior podemos realizar la medición de la efectividad con al menos dos factores, es por ello que este proceso es de suma importancia, debido a que debemos saber si los eventos de riesgo a los que pueda ser propensa la entidad pueden ser disminuidos con todas las políticas, criterios, procedimientos y medidas, es decir, tomando en cuenta esto podemos analizar si todos los mitigantes implementados realmente son funcionales y acorde al tipo de operativa que tiene cada entidad, puesto que de nada sirve contar con miles de mitigantes que no estén enfocados a disminuir los riesgos de mayor peso.


Adicionalmente, el análisis permite determinar si es necesario la adición de nuevos mitigantes que coadyuvan a que la entidad sea menos propensa a ser utilizada para el lavado de dinero o el financiamiento al terrorismo, para poder definir esto se deben conocer los posibles eventos de riesgo a los que se encuentra sujeta la entidad con base a sus características propias, considerando que no todos los riesgos serán iguales para todas la entidades, un ejemplo de ello es cuando se identifica un riesgo derivado de la celebración de operaciones en las que se desconoce el destino de los recursos, si bien se cuenta con un proceso de identificación y monitoreo de operaciones, no hay una política ni procedimiento específico que garantice que se corroboró que los recursos fueron destinados para lo que declaró el cliente, por lo que el destino puede estar relacionado con alguna actividad ilícita.


Es por ello que el análisis debe permitir conocer que los controles actuales prevengan que el evento de riesgo detectado no se realice en la entidad en la medida de los posible y en caso de que los mitigantes no sean suficientes se analicen nuevas medidas que contribuyan a que este evento tenga una menor probabilidad de ocurrencia, como adicionar un proceso de verificación en el que se tenga un soporte (foto) al inicio y al final de la operación para corroborar que los recursos realmente fueron destinado para lo que declaró el cliente al inicio de la operación.


En resumen, uno de los principales factores que debemos tomar en cuenta para la determinación de nuevos mitigantes es que sean alcanzables, pues de nada sirve contar con procesos demasiado sofisticados que no puedan llevarse a cabo, estos mitigantes deben estar alineados con los recursos que cada entidad tenga, lo importante de esto radica en poder atacar los riesgos de exposición que se tienen, asimismo, se debe considerar no adicionar demasiados mitigantes, toda vez que se debe considerar que su implementación tiene que ser en un periodo que no podrá exceder los 12 meses una vez que han sido aprobados y que de igual manera se debe dar un seguimiento de los mismos.


Autoría: GMC360


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