Regulación, el mayor reto para aplicar tecnologías antilavado: estudio GAFI


Otros obstáculos que menciona el informe para la implementación de herramientas tecnológicas en los procesos antilavado, se encuentran la seguridad de la información, así como la calidad de la misma, el tipo de tecnologías aplicadas e intereses comerciales.


Uno de los factores que impiden que la tecnología tome un papel más relevante en materia de prevención y combate al lavado de dinero y financiamiento al terrorismo son los aspectos regulatorios que deben de aterrizarse para la implementación de nuevas herramientas, según un reporte reciente del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).


De acuerdo con el informe Oportunidades y desafíos de las nuevas tecnologías para la prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, que se basa en encuestas realizadas por el GAFI, es un hecho que las nuevas tecnologías pueden mejorar la velocidad, calidad y eficiencia de las medidas antiblanqueo, tanto para beneficio de las instituciones financieras, o de otro tipo, como de la misma autoridad.


“Los encuestados creen que la falta de apoyo expreso por parte de las autoridades competentes y del GAFI ha llevado a una disminución del interés, inversión y la confianza en las nuevas tecnologías, a pesar de su potencial para combatir el lavado de dinero”, detalla el informe.


El documento destaca que los obstáculos regulatorios son uno de los principales desafíos para el uso de la tecnología antilavado de dinero y financiamiento al terrorismo, ya que algunas autoridades en el mundo apenas se encuentran en las primeras etapas de desarrollo en la implementación de algunas herramientas de este tipo.


“Algunos supervisores aún se encuentran en las primeras etapas de desarrollo de la experiencia y los recursos para comprender y supervisar adecuadamente las nuevas tecnologías. Incluso cuando los supervisores entienden la interpretabilidad de las nuevas tecnologías, las prácticas regulatorias aún deben ajustarse a las condiciones de las nuevas tecnologías”, detalla el reporte.


En este contexto, el documento sugiere que las autoridades supervisoras en materia de prevención de blanqueo de capitales, comprendan los modelos utilizados por herramientas de inteligencia artificial para determinar su precisión y relevancia para los riesgos identificados.


“Algunos encuestados afirmaron que la mayoría de los supervisores no tienen la experiencia o los recursos que les permitirían comprender y supervisar adecuadamente las nuevas tecnologías”, destaca el informe.

Otros obstáculos que menciona el informe para la implementación de herramientas tecnológicas en los procesos antilavado, se encuentran la seguridad de la información, así como la calidad de la misma, el tipo de tecnologías aplicadas e intereses comerciales.


Destaca México


En el informe, se resalta la implementación que ha realizado la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) de un programa de supervisión en materia de prevención de lavado basado en la tecnología.


El informe señala que ante las ineficiencias en la arquitectura de datos, lo cual genera deficiencias en la obtención de información que se genera en la labor de la supervisión de la autoridad, esta herramienta utilizada por la CNBV permite generar soluciones estandarizadas y automatizadas cuando se vigila a una institución financiera.


Desde hace algunos años, la CNBV ha puesto en marcha este proyecto que se basa en el desarrollo de una plataforma que recibe información con fines de supervisar el cumplimiento de las entidades financieras en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.


Con una serie de algoritmos nos conectamos a la máquina de la entidad supervisada, para poder procesar información como alertamiento, nivel de riesgo, información de clientes, número de operaciones, tipo de transacciones, canales de distribución y zona geográfica”, explicó hace algunos meses el vicepresidente de Procesos Preventivos de al CNBV, Sandro García-Rojas Castillo.


Beneficio de la tecnología en la labor del regulador:

  • Supervisar a un mayor número de entidades.

  • Identificar y comprender mejor los riesgos asociados a los sujetos obligados.

  • Comunicarse de manera más eficiente con las instituciones.

  • Almacenar y procesar grandes cantidades de datos.

  • Intercambiar información con otras autoridades competentes.

Fuente: El Economista

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